sábado, 18 de octubre de 2008

Aire


El aire lo envuelve todo, convirtiéndonos en regalos que alguien tiene que descubrir. Llena los huecos que, sin querer, dejamos al descubierto. Aire.
Hoy ha sido un día para recordar. He estado probando el Rock Band, un juego de la Play3, con mis compañeros del curro. Eso de la batería no es lo mío, el bajo así así... pero el micro no se me resiste. Hemos estado tocando canciones que no conocía y aún así arrase a todos, con un acierto del 98%. No está nada mal para ser mi primera vez y, quien sabe, quizá me planteo dedicarme seriamente a esto...
O no. me encanta cantar, pero quizá sea mejor dedicarme a otras cosas y dejar las melodías para las esferas más privadas. Como la de hace unos días, calle arriba por Urgell, de nuevo, pero sin atracador siguiéndome los pasos.
Hoy me apetece cantar Dream a little dream of me, versión propia, o un bolero de esos de concurso, alguien ya sabrá a qué me refiero. Cómo fue, dos gardenias o dos rosas, como las que hemos compartido esta noche mi madre y yo.
Como si no pasara el tiempo, pasa y nos volvemos a encontrar, lo que soy y lo que es, su alma y la mía. Su simple presencia llena las estancias de mis recovecos, esos que pocos saben que existen. Y me da la mano. Y la escucho mientras habla emocionada de su vida, de la mía.
Y el aire pasa por el control técnico del Llantiol, y por las calles llenas de gente, y por su boca y sus ojos y mis dedos. Y le ha visto, y me ha visto, paseando. Y esta noche no le he visto pero pronto le veré.
Soy yo.
Es la vida.
Es mi mundo al revés.

viernes, 17 de octubre de 2008

Recuerdo un viaje a Girona

Recuerdo ver calles que ya había visto en un libro. Recuerdo haber cenado entre las rocas, cerca del río. Haberme perdido y sentir una presencia cerca de la catedral. Un Jordi Oller que se escondía entre las sombras, temeroso de que le reconociera. Recuerdo intuirle despacio, pasar por donde después pasaría él, rozar paredes que después él también rozaría para poder estar cerca de quien siempre ha estado lejos, para dejarle algo de mi que no sea ni un libro. Ni un hijo.

Deseé que me cogiera por la espalda. Que me tapara la boca y me escondiera bajo la muralla. Deseé girarme y tropezar sin que me reconociera, y tan sólo sonreirle. Deseé tanto, tanto, que casi me olvido de que sólo era literatura.

Pero me encantaba vivir esa historia contigo. Aún pienso que algún día volveremos a tropezar. Que haremos una película y la contaremos, y tú creerás que lo has podido explicar todo y yo te recordaré que no pudiste hacer sentir a nadie con palabras lo que despertaste en mí. También con palabras.

Y aparecer. Y desaparecer. Y pensar en un hipotético café. Y acabar contigo, y conmigo, y con todo lo demás tan sólo un ratito.

Y todo eso hecho de menos.

lunes, 13 de octubre de 2008

Sense títol


No vull més somnis de mentida.







No vull que tornis a la meva vida.

domingo, 12 de octubre de 2008

Memorias póstumas del fin de semana

El Llantiol es uno de eso lugares mágicos de Barcelona que merece la pena descubrir. Escondido tras la rambla del Raval, es un café teatro al estilo de los antiguos cabarets, muy acogedor. Siempre encuentras gente interesante, artistas interesantes y actuaciones interesantes. Por lo menos, lo que he visto hasta ahora.

Todo hay que decir que tengo la suerte de ser técnico de una de las obras que allí se hace, El síndrome Chukolsky, y me pasó siempre que puedo a ver alguna actuación. De momento, ninguna me ha defraudado.

Este sábado fuimos a ver un espectáculo de variedades al estilo Paral.lel, y fue magnífico. Más de dos horas de actuación sin parae de reir con Israel (qué grande es este hombre), de ilusionarnos con la magia del mago Adrià y destornillarnos con el Doctor Salvador. Además está muy bien el hecho de que hagan partícipe al público. La gran estrella de esa noche fue Maribel, que con su corbata y su minifalda fue el blanco de cada comentario de los artistas; David no soltaba el micro cada vez que tenía ocasión y del grito mariachi de Jony Montoya... esto... Gonçal, pues hay que decir que hubo tongo, porque creo que el suyo fue el mejor de todos los gritos mariachis de esa noche.

En fin, que nosotros volveremos, con alguna sorpresita incluida, a ver este número, así que si alguien se apunta que me lo haga saber. Otra que tengo ganas de ver ya es la de Cabaret Pedrolo, que ha tenido muy buenas críticas y que además cuenta con la técnica magistral de Gonçal en la mesa de control, así que ya son dos motivos para verlo. Por cierto, genial la sesión de jazz del Harlem este sábado!

Esta tarde-noche, tocaba música electrónica y videos antiguos de Alemania en el Niu. El colofón , por supuesto, otro de esos esperados encuentros de "Sexo o no sexo en Barcelona" con la Helena. Así que, lamentándolo mucho, hasta el finde que viene, que ya toca autoclausurarse!

jueves, 9 de octubre de 2008

Reflexión matutina

Y me alegro de haberle pedido que me devolviera mi libro.

Napalm


Hoy no quería dormir sola y por eso estoy con el ordenador en mi cama, con esa gran herramienta que se llama internet y que permite que estés conectado al mundo real... y sin embargo no hay nadie en el messenger conectado, y no hay correos que no sean basura, y no hay palabras amigas más que las que busques en ti mismo.


Hoy no quería dormir sola, y por eso le he pedido a Karen si podía dormir con ella, pero mañana trabaja y quiere descansar bien. He pensado en llamarte. En llamaros. Pero son las tantas ya, y cada cual tiene su vida, y sus preocupaciones, y sus penas y sus madrugones. Además, resulta que no me sé ni el número de mi casa de memoria. Podría buscar en la agenda alguien a quien despertar o aprovechar la experiencia y llamar a Hablar por hablar... pero hace horas que ha acabado.


Y contar qué. ¿Que la humanidad es una mierda? ¿Que el mundo tal y como lo vivimos es una gran basura? ¿Que no hay nada más allá del ombligo del vecino? ¿Que somos autodestructivos?


Siempre defendí que la gente que robaba lo hacía porque no tenía más recursos. Me intentaron robar un día y el pobre negrito huyó espantado ante los gritos de Bernat. Otro, un senegalés me sustrajo ávidamente el móvil del bolso y llamó a su casa. Y aún así los defendía. Entendía porqué lo hacían aún cuando ellos son víctimas de sus propios clichés. De pensar que no hay caridad, que no hay otra salida. Cuántas veces no habré charlado con gente en la calle. Cuántas no habré dado dinero a quien me parecía honesto. Cuántas no habré invitado a una cerveza a alquien que tenía algo que decir sobre esta bola de esfínteres en la que vivimos.


Hoy caminaba como siempre tranquila, Urgell hacia arriba. Y noté algo extraño. me giré y le vi. Dos manzanas más, y seguí allí, detrás de mí. Y otra. Y otra. Al final me sacó la navaja y me dejó en la calle temblando, bloqueada, sin poder hacer nada. Intentaba recoger mis cosas del suelo y se me resbalaban de los dedos. Ansiedad. La gente pasando y no haciendo nada. La gente mirando cómo se marchaba, calle abajo, sin hacer nada.


Pero alguien me vió, me tranquilizó, llamó a los Mossos d'Esquadra... Eran vecinos del barrio. Si me hubiera pedido dinero, probablemente se lo habría dado. Pero hay quien prefiere llevarse un botín y dejar a su víctima temblando. Pasó todo muy rápido. Apenas sí recuerdo detalles concretos, y en mi declaración a la policía lo conté todo mezclado... Él estará feliz en su casa repartiendo miseria entre los suyos, valorando el precio de mi móvil, pensando en qué gastarse la mierda de pasta. Pensé que no pensaba nada, que todo se acababa, que me rajaría, que me violaría. Y hay quien cree que vale la pena.


Al salir de la comisaría estaba sola otra vez. Mirando a uno y otro lado. Delante y detrás. A uno y otro lado. Sola. Volví a casa en taxi buscando por las calles aquel rostro. Esta vez, pedí que me dejaran en el portal de mi casa. Sé que el miedo se irá. Quizá mañana. Quizá la semana que viene. ¿Volveré sola a casa cuando salga de la universidad? ¿Pasaré por la misma esquina?


No me ha rajado, pero sé que por su culpa hay gente que odia. Hay gente que mata. Hay gente que muere. Que él es el origen de esta pudredumbre. Que es el napalm. Y me da pena. Le compadezco profundamente.


Pero yo me quedé temblando.

martes, 7 de octubre de 2008

Last life in the universe


La película "Last life in the universe" narra la historia de un bibliotecario japonés, Kenji, obsesivo, solitario y compulsivo. Su única diversión consiste en ver pasar sus vacíos días, intentando suicidarse y morir en Bangkok. Su vida cambia completamente cuando intentando tirarse desde un puente mata accidentalmente a una persona. Lenta y reflexiva, merece la pena dejarse llevar por las lucubraciones a las que te lleva poco a poco.