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lunes, 27 de abril de 2009

Cuando vinieron por mí

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.
Martin Niemüller
En días post-cargas policiales, cuando los jóvenes que reivindican son menospreciados, cuando la policía mata de un tiro a un hombre que no le escuchó llamar porque caminaba distraído con su mp3, cuando la burocracia expulsa del sueño americano a un inmigrante censado por tener marihuana o por algo que hicieron sus padres, cuando el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sigue sin cumplirse... me apetecía compartir este poema con vosotros.

viernes, 24 de abril de 2009

Tres microrrelatos de Sant Jordi

De Tina Parayre, Jaume Sanllorente y Carmen Posadas

jueves, 9 de abril de 2009

'La melancólica muerte de Chico Ostra', Tim Burton


La chica Vudú

Su piel es de tela blanca,
un remiendo de recortes.
Y en su corazón se ensartan
alfileres de colores.

Por ojos un par de discos
rayados en espiral
que emplea en hipnotizar
a una multitud de chicos.

Mantiene en trance profundo
a un ejército de zombis.
Entre ellos incluso hay uno
que es nativo de Donosti.
Mas también sobre ella pesa
una horrible maldición
pues cuando alguien se le acerca
demasiado, es un punzón
cada aguja que se entierra
más hondo en su corazón.

Ésta es sólo una de las 23 historias breves, en forma de dibujos y poesías entre melancólicos y macabros, que forman el primer libro del genial Tim Burton. La melancólica muerte de Chico Ostra es un librito mágico en el que Burton, el creador de tantos personajes de éxito mundial. sigue fiel a su estilo ofreciéndonos un universo de seres extraños, niños solitarios y expulsados del mundo de lo racional. Un documento perfecto para leer en un ratito, tanto niños aferrados a la fantasía, como adultos que se niegan a crecer. Lo peor, que la traducción deja bastante que desear. "La mirona" es de mis favoritas. Pero hay tantas... podríamos hacer una encuesta a ver qué historia es la mejor para vosotros...

viernes, 17 de octubre de 2008

Recuerdo un viaje a Girona

Recuerdo ver calles que ya había visto en un libro. Recuerdo haber cenado entre las rocas, cerca del río. Haberme perdido y sentir una presencia cerca de la catedral. Un Jordi Oller que se escondía entre las sombras, temeroso de que le reconociera. Recuerdo intuirle despacio, pasar por donde después pasaría él, rozar paredes que después él también rozaría para poder estar cerca de quien siempre ha estado lejos, para dejarle algo de mi que no sea ni un libro. Ni un hijo.

Deseé que me cogiera por la espalda. Que me tapara la boca y me escondiera bajo la muralla. Deseé girarme y tropezar sin que me reconociera, y tan sólo sonreirle. Deseé tanto, tanto, que casi me olvido de que sólo era literatura.

Pero me encantaba vivir esa historia contigo. Aún pienso que algún día volveremos a tropezar. Que haremos una película y la contaremos, y tú creerás que lo has podido explicar todo y yo te recordaré que no pudiste hacer sentir a nadie con palabras lo que despertaste en mí. También con palabras.

Y aparecer. Y desaparecer. Y pensar en un hipotético café. Y acabar contigo, y conmigo, y con todo lo demás tan sólo un ratito.

Y todo eso hecho de menos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Kapuscinsky en Angola

Ryszard Kapuscinsky es uno de los mejores periodistas que ha dado la historia. Polaco de nacimiento, se podría decir que era un enamorado perpetuo del continente madre. Asisitió personalmente a casi una veintena de revoluciones y las narró en una impasible primera persona, claro ejemplo del subjetivismo del periodismo. Y ejemplo para sus predecesores, pues uno de sus principios, mencionado también en "Los cínicos no sirven para este oficio", es no escribir sobre personas que no conoce. Conoció a los principales protagonistas de cada una de las historias que narró, convivió largas temporadas entre los nativos del lugar en cuestión, comprendió otros mundos, otras realidades, se inmiscuyó en los frentes, arriesgó su vida.
Uno de los lugares donde su vida más peligró fue en Angola, a donde acudió varios meses antes de que Portugal abandonase definitivamente su colonia. Allí permaneció a veces sin agua, a veces sin comida, a veces sin fuerzas hasta el día en que se proclamó su independencia, eso sí, entre guerras y guerrillas, cubanos y afrikaneers. Sus vivencias en el país quedaron reflejadas en "Un día más con vida".

Kapuscinsky falleció en enero de 2007.
Os dejo un enlace a un video de un rapero angoleno residente en Barakaldo, Betto Snay.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Retrato del ego


"Slikat II" Un niño serbo-bosnio de la república Srpska fotografía a fotógrafos


No sólo Carles Quillez y Pep Prieto. También Arturo Pérez Reverte, Julio Camba, Manuel Leguineche, Manuel Rivas y una infinidad de periodistas más han conseguido publicar sus novelas.

En los 60, Tom Wolf ya detectó la existencia de una casta de periodistas que concebían los periódicos como hoteles en los que formarse antes de dar el paso de retirarse a una cabaña junto a un lago y escribir La Novela. Pero no nos engañemos, eso es algo que intrínseco a nuestra naturaleza y sucede desde que los periodistas deciden ser periodistas. El caso de Defoe no es el más antiguo, pero sí destacable. El Nuevo Periodismo no es nada nuevo; de hecho, lo que hoy conocemos con ese nombre ya tiene 40 años (y nace muchos siglos antes, por ejemplo, con Defoe) y digamos que no ha evolucionado mucho desde que un tropel de seguidores se estancaron y dejaron de innovar.

Atrás quedaron ya los tiempos de las columnas de Jimmy Breslin, de los resportajes tonales y los puntos suspensivos de Wolf o de los desfases de Hunter Thompson (foto de la izquierda); un hombre, este último, que llevó sus ideales hasta el final y su entierro se convirtió en un festival de fuegos artificiales.

Hay quien dice que el periodismo romántico ha muerto. También hay quienes creen que el Nuevo Periodismo en España no existe. Yo sigo llorando cuando escucho hablar emocionado a un periodista de verdad y Wolf sigue queriendo ser el puto centro de atención y el creador de no sé cuantos milagros literarios. Y qué quieren que les diga, creo que antes de cambiar el mundo, como dice un proverbio japonés, tienes que dar diez vueltas por tu propia casa. Ni tanto ni tan poco.
¿Escritores periodistas o periodistas escritores? No hace falta ser puristas radicales asesinos jueces de juicios no declarados anticuados vulgares tristes ni doradores de píldoras felices ingenuos faltos de criterio que se conforman con lo que cualquer niñata sin el título de periodismo quiere hacerles creer. Periodismo y literatura mantienen desde siempre un estrecho vínculo. ¿Vamos a negarlo ahora?

sábado, 12 de abril de 2008

'Mala premsa', una visión subjetiva del periodismo


Parece ser que las crónicas de sucesos ayudan a forjar buenos periodistas y a desarrollar la creatividad. Igual que Carles Quilez, Pep Prieto trabajó durante años cubriendo la sección de sucesos, en este caso, del Diari de Girona; y al igual que él, pertenece a una generación marcada por la novela policiaca, que en España tuvo una de sus épocas doradas en los 80, y que todavía jugó al extinguido "polis y cacos".

Quizá por ello, ambos todavía conservan esa visión romántica del periodismo que se puede percibir a través de sus palabras y sus textos, a pesar de concebirlo de modos radicalmente opuestos. Mientras Quilez habla de buscar la objetividad y obviar los gestos y las miradas "porque a la gente sólo le interesan los datos", y se contradice en cuanto empiezas a profundizar sobre el tema, Prieto sentencia que la objetividad en el periodismo "es una falacia".

Este desacuerdo evidencia la sustancial diferencia de sus trabajos: Mala Vida, de Quilez, "es un trabajo básicamente periodístico" mediante el que se pretende reflejar una realidad compleja; Mala premsa es una novela protagonizada por Jordi Oller, un periodista que casualmente trabaja en la sección de sucesos del Diari de Girona, mediante la cual se muestra que el sensacionalismo y la falta de objetividad presiden la práctica cotidiana, no sólo la prensa escrita, sino cualquier medio de comunicación.

Los paralelismos y divergencias entre Quilez y Prieto ejemplifican dos modos de entender el periodismo. Y es que el estilo de Prieto está claramente influido por la cultura audiovisual en la que vivimos, intentando demostrar continuamente que "el lenguaje visual más abstracto se puede reproducir en palabras". Algo que consigue mejorar en Mala premsa, su segunda novela, respecto a La disfressa de l'indigent, la ópera prima con la que ganó el premio Casero en 2005; pero, sobre todo, algo que queda perfectamente reflejado en el prólogo a la novela que realiza el propio autor y que es de una calidad descriptiva inmejorable.

Pep Prieto es crítico de cine y miembro del Col·lectiu de Crítics de Cinema de Girona, imparte el taller de escritura juvenil "Escrius?" y actualmente es miembto del gabinete de prensa del Partit Socialista de Catalunya, PSC.

Quien quiera descubrir el universo personal de este joven escritor no puede perderse Mala premsa, una novela que hará las delicias de los amantes de aventuras y de quienes quieran conocer una perspectiva diferente del periodismo.

miércoles, 2 de abril de 2008

'Mala vida' a las puertas del colegio

“La novela es un género del periodismo”. Con esta frase comenzó Carles Quilez, periodista de sucesos de la vieja escuela de la Cadena SER, la presentación de su última novela, Mala vida: un trabajo periodístico en el que investiga el trasfondo de los más importantes atracadores de bancos de la España de los años 80. Una presentación que acabó por convertirse en una pretendida lección de periodismo ante unos 150 estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona.

En el acto también intervino el prologuista de la novela, el ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, José María Mena; su intervención, sin embargo, se centró más en describir la ética y proceder del buen periodista que en su propia visión personal sobre el tema a tratar.

La novela negra, que según Quilez “tiene más de periodística que de literaria”, sirvió como pretexto para defender la búsqueda de la objetividad y de los datos ya que “a la gente no le importan los gestos ni las miradas”. Sin embargo, el vídeo en el que se mostraban los testimonios de los atracadores entrevistados utilizaba planos muy cerrados cuando los ojos de los protagonistas se llenaban de lágrimas. Quilez se defendió argumentando que el video en cuestión no es un trabajo periodístico.

El pase del video antecedió un debate poco profundo cargado, precisamente, de legados doctrinarios sobre el inconformismo que deben mostrar los futuros periodistas e incongruencias varias, como la defensa de Quilez de la búsqueda de las fuentes más fiables y afirmar que desmentiría algunas de las declaraciones que hizo en este marco.

Poca información y poca profundidad han sido los ítems imperantes en una no presentación de un libro que parecía preparada para descubrir las maravillas del periodismo a las puertas de un colegio.

martes, 25 de marzo de 2008

Hiroshima aún existe

Se dice que cuanto mejor es un escritor, más inadvertido pasa para el lector. En tal caso, John Hersey sería considerado con su obra Hiroshima uno de los grandes, desconocido por el público alejado de las modas y los best seller, pero admirado por los seguidores del Nuevo Periodismo. Pocas plumas se pueden jactar de describir una masacre como la vivida en la ciudad nipona sin enredar al lector en laberintos de frases y construcciones imposibles. Una masacre cometida por ese gran país que es Estados Unidos y que fue catastrófica, no sólo numéricamente, sino porque además las consecuencias fueron y son aún hoy devastadoras: sus efectos nunca fueron estudiados en profundidad.

El retrato implícito que se realiza del japonés está muy alejado del concepto occidental de cultura exótica. Más allá de las diferencias superficiales, el nipón es amable, educado y sosegado. En los momentos más difíciles de la catástrofe, esta sociedad mostró una solidaridad, una cooperación con el prójimo y una organización excepcionales.

Hiroshima es el documento ideal para conocer no sólo cómo se vivió la catástrofe -que Hersey describe con gran realismo-, sino también la visión de Estados Unidos –Truman se enorgullecía públicamente de su bomba-, las organizaciones y la política. En el último capítulo, escrito después de la primera publicación, queda patente la teatralización que se hizo de la tragedia a través de la televisión y las verdaderas intenciones que esconde el gobierno estadounidense tras las donaciones económicas: el control de su empleo.