
sábado, 15 de noviembre de 2008
Just enough

Petit y Helena

Genial el concierto de los mallorquines Petit. Ha sido un concierto para hacer el amor... Y como siempre me ha encantado compartirlo con la Helena. A veces la vida nos pone señales. Lo hablaba el otro día con Salva. Dice que quizá yo haya sido una... para mí ha sido un sueño encontrarla. Es una tía increíble, diferente al resto... Es una flor en el desierto, la melancolía cuando llueve, como hoy ha llovido en mí, y el sol resplandeciente, como su nombre, en los días en que el sol asoma por la ventana para darte los buenos días y todo está bien, tranquilo, en calma, como debe estar.
A veces encontramos lo que no debemos, y a veces sin buscar aparece alguien que te cambia la vida. Nos conocemos desde hace tiempo, pero no nos conocemos aún lo suficiente. Mi señal fue aquel día que nos dijimos, en la playa, antes de la sesión de chistes, que antes nos caíamos mal. A partir de ahí todo cambió. Sí, sé que la acompañé a casa de un amigo donde yo, y Bruno también, sobrábamos. En fin, qué le voy a hacer si a veces se me va la olla, si es cosa del alcohol que con la bajada de peso me afecta más, o si simplemente disfruto de cada minuto con ella... Sabemos que no volverá a pasar (lo digo con una sonrisa vergonzosa). Y sabemos lo mágicos que pueden ser unos simples fuegos artificiales. Esos, en los que, después de tantos años, volví a pedir un deseo.
Y tú eras mi deseo, niña. Ahora que se ha cumplido supongo que lo puedo decir.
Eres magia, toda entera tú, Helena. Y un día el mundo entero se dará cuenta y no tendré más remedio que compartir tu poesía con ellos... Mientras tanto, estaré aquí. Y después también.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Lloviendo dentro
jueves, 13 de noviembre de 2008
Mis ventanas
Hay veces que las palabras dibujan un ruido atroz, palabras que son gemidos y gemidos que son deseo. Palabras que se escriben con besos en la piel, con lengua en los senos, con saliva en el sexo. Hay palabras que gritan en silencio y que tan sólo una persona en el mundo las puede entender. Y buscas a esa persona para que te las explique, porque no comprendes tus propios sentidos.
Y hay veces que no hay palabras, ni hay puertas, ni hay ventanas. Y hay veces que os busco y no os encuentro, y otras que encuentro lo que no busco.
Pero la mayoría sólo quiero que dibujes ventanas en mi cuerpo que me liberen de esta prisión cuadriculada.
FM UAB 08

martes, 4 de noviembre de 2008
Lisboa
Aeropuerto. Cerveza. Risa. Azafato. Bussines Clas. Más risa. Portugueses. Cementerio. Alberge blanco y negro. Castañas. Atlántico. Meremdinha. Obrigada. Vinho verde. Vestido de princesa en tienda de chinos. Imanes para la nevera. Postales para mi madre. Regateo en tiendas caras. Que sí. Que no. Mendigo tocando con su melódica una canción que perfectamente podría ser de Yann Tiersen. Se proyecta mi película. Callejuelas empinadas. Calles fantasma. Bacalao. Albóndigas. Segre. Vinho verde. Camarero. Yaka. Discoteca africana. Enamoramientos repentinos antes de la madrugada.
Amelie. Desayuno. Ducha mixta. Metro-bus-bus-bus rodeo. Mercado de antigüedades. Llaves. Fotos. Cartas. Botones. Juguetes. Recuerdos. Artículos kitzsch y otras variedades. El baúl de Bea. Santa Apolonia. Condones de regalo. El taxista. Aeropuerto. Avión. El chico guapo del asiento de al lado (después, el moderniki del asiento de al lado). Los intentos de ligárselo. Chicles a cinco euros para ti, guapo. Risa. Y más risa. La cerveza sobre su pantalón. Dejémonos de tonterías y dame tu teléfono. Os llamo para ligar. Israel al teléfono. Acrobacias en un coche. Vuelta silenciosa. Vuelta al teatro.



