domingo, 9 de mayo de 2010

gris verde rojo

Gris.

Cada día me someto a cuentas atrás desesperadas de silencio y mirada perdidas. Mi cuerpo se esparce por la inercia del veloz movimiento mientras ni siquiera pasa nada al otro lado del cristal.

Verde.


Me he bañado desnuda en la fría agua que brota de entre las rocas y montones de peces se han deslizado en mi cuerpo. Amo el olor a vida cuando llueve. La tierra aún es fértil: nos concede el indulto cada vez que regresamos a la cuna que es su manto.

Rojo.

Un borracho acaba de regalarle a una yonki una rosa que entre los brazos de una estatua se moría ante su ruidoso grupo de amigos, borrachos también, sentados en la scalinat de la iglesia. Los sístoles y diástoles se me disparan cada vez que gritan que "¡eso no se le puede hacer a la estatua de la libertad!"; se me serenan, si recuerdo las palabras bajo su mirada, segura, sincera.

Más abajo su boca.

lunes, 12 de abril de 2010

Silencio

Las cosas que no decimos son casi siempre las más importantes. Como todo lo que callé cuando te dije que no quería volver contigo; después entendiste, pero era tarde. Como todas las cartas que escribí entonces para ti, y en un día de arrebato quemé en el fuego. Como todo lo que ahora, con esta distancia horrible, no te puedo decir.

Y las palabras que no se dicen se encienden con el silencio.
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A veces necesito explotar y después de expandirme volver a mi tamaño natural por unos instantes, respirar tranquila y ser consciente sin más de que te echo de menos. Levantarme. Desayunar. Coger el tren. Trabajar. Hacer la maleta. Ir a la playa. Reir. Hablar. Cenar. Dormir. Pero nadie entiende. Nadie lo entiende porque no hay palabras que lo puedan explicar.

Imagina ahora cómo me enciende este silencio solo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cocina catalana barata y en el gótico

El viernes descubrí un nuevo restaurante en Barcelona en pleno centro, en una de mis calles favoritas para salir de fiesta. Se trata de La Botiga Escudellers, en la calle del mismo nombre en el Gótico. La idea de poder cambiar el shawarma por la cocina típica catalana sin dejarte en ello el bolsillo no es una opción muy frecuente... así que decidimos probar en este, y la experiencia no estuvo nada mal. Me parecieron geniales algunas combinaciones como la tempura de pollo con ñoquis (me encantaron los ñoquis, y mira que son de los pocos platos a los que aún me resisto...), las brochetas de pescado con verdura y arroz con piña, y esas berenjenas con queso de cabra... El arroz negro, sin embargo, no fue nada del otro mundo. Lo malo, es que algunos platos estaban algo fríos y mi recomendación si váis es que no pidáis cosas fritas, como bravas, por ejemplo, porque estaban un poco aceitosas.

Desde tres euritos puedes pedir algún entrante con el que hacer boca y un plato principal. Un buen vino para acompañar y los postres no tienen desperdicio. El ambiente está muy bien, muy agradable, y el serviciobastante bien. En conjunto, una buena cena por alrededor de 15 euros que, si puedes disfrutar con una buena compañía -como yo- te garantizo que estarás empezando bien la noche.

Y aquí va otro punto positivo. Si te decides a probarlo, reserva en Atrápalo y podrás disfrutar de un menú degustación con importantes descuentos...

La verdad, fue la primera vez que reservé restaurante en Atrápalo. Normalmente utilizo esta página para reservar espectáculos de teatro, conciertos... Y no había pensado que si leemos al detalle cuando vamos al teatro de qué va la obra, con más motivo buscar el restaurante adecuado, mirar bien el menú y algunas críticas para no ir "a salto de mata". Con lo que me gusta probar restaurantes, creo que lo voy a utilizar más a menudo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

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Promesas

Prometo no sonreir por fuera y llorar por dentro.

Prometo no hacer míos tus planes, no ver en ti mis sueños.

Prometo no dejar que amarres mis alas.

Prometo no ser tu aliento.


miércoles, 14 de octubre de 2009

Pluma

Se desliza despacio, en un suave vaivén, en el aire blanco.

Lo trajo el viento, y al llegar lo convirtió todo en pluma. Así fue como contagió la mirada de lentitud. El natural equilibrio del universo hizo que sus pulmones buscasen la vida con la urgencia de la última respiración, la simbiosis entrecortada de las pasiones humanas.

martes, 22 de septiembre de 2009

Ánima

Fotografía: Emili Gené


Se arrastran por el suelo como si rastrearan el agua con su cuerpo. El ánima se vuelve un ente terroso, pasando de la invisibilidad a una suciedad marrón. Con el tiempo, la piel comienza a escamarse y va perdiendo toda su tersura y elasticidad. Las células se destruyen, los tejidos se quiebran, los músculos y los huesos mutan necesariamente hacia la creación de nuevas formas que garanticen su supervivencia. Como reptiles desprovistos de su naturaleza, ellos se arrastran por un medio extraño secando su cuerpo mientras tratan de nacer una nueva especie, desafiando a la creación. Pero cómo puede un reptil torpe, inexperto y non nato no hundirse en el fango.

Llegó un día con la boca seca a los pies de la anciana. Ella llevaba la cabeza tapada con una tela fina, quizá seda, de un azul intenso, que llegaba hasta sus anudados tobillos; sus venas como raíces flotantes revelaban en sus manos y pies, desnudos, su avanzada edad, pero sus ojos vibraban vivos y expectantes como los de una adolescente que busca.

No pudo articular palabra. Ella, continuaba inmóvil esperando un indicio de lucha, un gesto, un hilo de voz, un brillo en la mirada, para indagar porqué él, qué hacía allí, qué quería. Qué. Él temblaba en el suelo temiendo el fin de su vida, incapaz de entender porqué ella no se inmutaba, inútil para actuar de una u otra manera, cegado por el misterio que escondían aquellos ojos nuevos en un cuerpo viejo.

El sol dibujó una cortante línea recta hacia su cuerpo tendido en el suelo: la luz cae como una lanza en el medio del mundo. La piel se fue tiñendo magenta entre la tierra seca. Su camuflaje se cortó en pedazos mientras la luz se desaparecía, con la mirada vaga en el horizonte. El aliento, cada vez más doloroso, intentaba alejar el polvo de su boca. Ella continuaba inmóvil buscando.

El cielo se volvió negro con estrellas del norte y del sur. Los animales nocturnos invadieron de golpe el silencio de la llanura; una serpiente trazó una sinuosa línea divisoria entre los dos cuerpos casi inertes. El polvo dejó de moverse bajo la boca marrón de él. Ella continuó inmóvil.

Él, obligado a otro cuerpo, a una lengua bífida incapaz de articular palabras, privado de su natural capacidad de decisión, olvidado del instinto de supervivencia, cegado por el misterio, fue un híbrido que ya no es nada. Ella, desconocida de todos los seres humanos y animales, extranjera en la tierra, apoderada por el temor, continuó siendo un misterio sin descubrir por nadie.